Mis lecturas de #LeoAutorasOct 2025
Este #LeoAutorasOct no me he planteado ningún reto de lectura porque, por un lado, ha sido un mes bastante ajetreado y, por otro, ya tenía una lectura «obligatoria» para el club de Naubis y no quería complicarme más las cosas. Así que decidí ir a lo seguro y los otros tres libros que he conseguido leer han sido de autoras que ya conocía y que daba por hecho que me iban a gustar. ¿Quieres saber cuáles han sido?

Monje y robot, de Becky Chambers
(traducción de Carla Bataller Estruch)
Esta fue el libro de octubre del club de lectura solarpunk de Naubis. Admito que me daba pereza ponerme con él porque lo leí el año pasado y, aunque recordaba que me había gustado mucho, me parecía demasiado pronto para una relectura. Sin embargo, cuando por fin me animé, me produjo tal sensación de calidez desde las primeras páginas que no me arrepentí ni por un instante de haberme comprometido a releerlo.
No me voy a detener en el argumento porque ya hablé de ello el año pasado (puedes leer una reseña más completa aquí), pero sí que me gustaría insistir en que es como tomarse una taza de té en un día lluvioso porque eso es lo que sentía cada vez que abría el libro. Así que no te hará mucha gracia si lo que estás buscando es acción trepidante y emociones fuertes, pero te encantará si lo que necesitas es una narración tranquila, compasiva y reconfortante que te ayude a ver la vida de otra manera y a imaginarte un mundo mejor.
Proyecto Mostaza, de Inés Galiano
Esta es la segunda parte de Proyecto Ketchup, una novela de horror có(s)mico que leí hace dos años y me divirtió muchísimo (¡aquí tienes la reseña que escribí en su momento!). Aun así, se puede leer de manera independiente porque la autora tiene el detalle de añadir notas al pie para las personas que no se han leído el primer volumen o que, como yo, lo hicieron hace mucho tiempo y no se acuerdan de la mitad.
En esta ocasión, acaba de terminar el curso en Jackson City y Ana García García-García, que tendrá que regresar a Murcia en unas semanas, decide hacer un road trip de despedida con sus amigos de la universidad. Juntos se apuntan a un inquietante casting en Los Ángeles, atraviesan el desierto con ciertas dificultades, asisten a una boda en Las Vegas que no sale como se esperaban, se enfrentan a extrañas criaturas y misteriosos fenómenos meteorológicos… porque sí, los seres del otro mundo siguen cerca y, por algún motivo, parecen muy interesados en Ana.
Aunque no ha sido un no parar de reír como me ocurrió con el primer libro, sí que se me han escapado muchas sonrisas con las situaciones absurdas y las continuas referencias al cine de terror, además de la actitud de la pobre protagonista, que es plenamente consciente de que no tiene madera de heroína y solo quiere una vida normal. Sería interesante leer una nueva entrega de las aventuras de Ana García García-García, quizá esta vez en Murcia, y ver si tiene más suerte con los entes cósmicos a este lado del Atlántico (sospecho que no).
I.O. Vitae, de Caryanna Reuven
Caryanna Reuven es una de mis escritoras favoritas de ciencia ficción y sé que cualquier cosa que escriba tiene todas las papeletas para gustarme. Por eso es una vergüenza haber tardado tanto en leer esta novela corta, y tenía que aprovechar este #LeoAutorasOct para enmendar mi error.
La novela nos presenta un futuro lejano en que la humanidad se extinguió siglos atrás y las inteligencias sílico, la versión evolucionada de las IA creadas en otra época, deciden recuperarla para no sentirse solas. Pese a disponer de inmensas librerías de información y de la capacidad de procesar ingentes cantidades de datos, el proceso no es sencillo: el planeta ya no es habitable para la desaparecida especie humana, por lo que las sílicos deciden modificarla para que sea capaz de prosperar en las nuevas circunstancias… y algunos cambios tienen consecuencias imprevistas.
La historia está narrada desde dos puntos de vista: el de Vitae, la primera inteligencia orgánica (I.O.) creada por las sílico, y el de 127, la primera sílico que Vitae ve al nacer. Las dos voces se entrelazan, se complementan y, en ocasiones, se contradicen, lo que resulta un poco desconcertante hasta que encajas las piezas y descubres cuál es el conflicto.
Una de las cosas que más me han gustado de esta novela es que te exige cierto esfuerzo para seguir el razonamiento de dos personajes cuya inteligencia no es humana. Así que tienes que leer tomarte el tiempo de leer con mucha atención, pero la satisfacción que recibes a cambio hace que merezca la pena. Y al hilo de esto, pero sin entrar en detalles, también diré que me ha encantado la importancia que se le da a la comunicación y a la capacidad de ponerse en el lugar de otra persona para encontrar soluciones que de otra manera resultarían imposibles.
Ahora solo me queda pedirle a cualquier editorial que esté leyendo esto que, por favor, nos traiga pronto cosas nuevas de Caryanna Reuven. ¡Sé que no soy la única que lo está deseando!
El jardín de infancia, de Sara Sacristán Horcajada
Al igual que me pasó con La singularidad (que comenté aquí), había visto muchas recomendaciones de El jardín de infancia, aunque en este caso sin apenas información sobre la historia, aparte de que tenía que leerla. Como la otra novelita me había gustado tanto, decidí seguir el consejo y he vuelto a aprovechar este mes para ponerme con ello.
Por supuesto, ahora entiendo por qué la gente no soltaba prenda sobre el argumento. La verdad es que no se puede contar gran cosa sin destripar, porque es más un relato largo que una novela corta. Pero voy a dar algunas pinceladas por si necesitas algo más que un «¡léete este libro!» para animarte a darle una oportunidad.
Un centenar de niños conviven en un edificio del que no han salido nunca, «el jardín de infancia», sin haber conocido a ninguna persona adulta más que por las pantallas de televisión. A diario reciben comida, ropa limpia y «tesoros» como libros o juguetes, que se reparten siguiendo una estructura jerárquica, de modo que quienes se encuentran en lo alto de la jerarquía tienen más conocimientos y están bien alimentados, mientras que los menos favorecidos sobreviven al borde de la inanición, con un desarrollo físico e intelectual más limitado.
A medida que crecen, los niños más inteligentes empiezan a hacerse preguntas: ¿quién controla el jardín de infancia?, ¿por qué los tienen ahí?, ¿cuándo los dejarán salir?, ¿qué hay en el exterior? Un día, los sistemas automatizados que les proveen de suministros empiezan a fallar, y las preguntas se multiplican, pero, sobre todo, se acentúa la necesidad de actuar antes de que la situación se vuelva del todo insostenible.
Y solo añadiré que es una historia dura, violenta e incómoda, aunque es imposible dejar de leer porque tú también te haces las mismas preguntas y apenas obtienes respuestas hasta el final, cuando todas tus teorías se van deshilachando y la realidad te golpea como un mazo.
Así que con esta autora también me quedo deseando que publique más obras, porque tiene muy poquitas disponibles y me leería cualquier cosa suya a ciegas.
¡Y hasta aquí mi #LeoAutorasOct! En noviembre voy a volver a participar en #LeeNBiembre, una iniciativa que puso en marcha Maeva Nieto el año pasado para leer libros escritos por personas no binarias. En esta ocasión no hay bingo, pero ya he sacado unos cuantos libros de mi lista de pendientes y creo que con eso voy a tener de sobra. ¿Te animas?