En alas de la imaginación: la traducción de literatura fantástica

Allá por 2015 tuve la suerte de asistir a Traduficción, dos talleres de traducción de literatura de fantasía, ciencia ficción y terror impartidos por Manuel de los Reyes de los que salí encantada. Por eso, cuando me enteré de que iba a ofrecer unos seminarios web titulados En alas de la imaginación: la traducción de literatura fantástica, en colaboración con Asetrad, me inscribí sin pensármelo dos veces.

De la teoría a la práctica

Los seminarios tuvieron lugar los sábados 7 y 14 de marzo. El primer día empezamos con un recorrido por la historia del género fantástico, desde la mitología antigua hasta la literatura de nuestros tiempos. Me llamó la atención el caso de la ciencia ficción, que empezó a importarse a España en de la década de los 50 del siglo XX. En esa época, quienes se ocupaban de las traducciones eran en su mayoría personas interesadas en el género que muchas veces no tenían suficientes conocimientos lingüísticos para traducir, a lo que se añadía el problema de la censura impuesta por la dictadura de Franco. Por todo ello, merece la pena encargar a profesionales la retraducción de las obras que nos llegaron entonces, y algunas editoriales ya se han puesto manos a la obra.

Uno de los temas que más quebraderos de cabeza dan a la hora de traducir fantasía y ciencia ficción (con el terror no es tan frecuente) son los neologismos, que suelen exigir buenas dosis de creatividad. Aun así, Manuel nos advirtió que no bajáramos la guardia y que consultáramos siempre las palabras del texto original que no conozcamos, ya que no podemos dar por hecho que todo lo que nos produce extrañeza se lo haya inventado el autor. Asimismo, es importante ir elaborando un glosario que recoja todos los neologismos, términos o expresiones recurrentes para mantener la coherencia interna de la obra.

En la parte práctica comentamos nuestras traducciones de los textos que nos había enviado durante la semana: la sinopsis, el mapa y el principio de la novela Seven blades in black de Sam Sykes. Aunque nos pareció muy difícil traducir el mapa sin contexto y la mayoría dimos por hecho que en un encargo real tendríamos la novela entera a mano, Manuel nos explicó que no siempre es así: por ejemplo, puede ocurrir que la editorial quiera promocionar el libro mucho antes de su publicación y te encargue traducir fragmentos concretos sin darte tiempo a leerlo todo.

Lo más importante: la lengua de destino

El segundo día comenzamos con los ejercicios: durante la semana habíamos traducido un relato de los tres que nos había enviado para elegir (yo escogí The ones who stay and fight, de J. K. Jemisin) y estuvimos analizando las partes que entrañaban más dificultades. Siempre es enriquecedor comprar diferentes versiones de un texto y ver cómo han resuelto otros los problemas a los que tú también te has enfrentado.

Después regresamos a la teoría, donde Manuel nos explicó sus criterios para traducir obras que ya tienen una traducción conocida: aunque no hay que copiar lo que hayan hecho nuestros antecesores, sí que se deben mantener los términos con los que el lector esté familiarizado y, en caso contrario, justificar la decisión de no hacerlo.

Por otro lado, enfatizó que, como en otras modalidades de traducción literaria, resulta imprescindible conocer muy bien nuestra lengua de destino y dominar los recursos estilísticos para que nuestra versión suene natural en castellano. Solo así conseguiremos que el lector se sumerja en nuestro texto igual que si estuviera leyendo el original. Hay muchos libros que nos pueden ayudar a mejorar el estilo, como Manual de estilo de la lengua española, de José Martínez de Sousa, Estilo rico, estilo pobre, de Luis Magrinyà, o 70 trucos para sacarle brillo a tu novela, de Gabriella Campbell.

Como antigua alumna de Traduficción, ha sido interesante darme cuenta de todo lo que he aprendido en los cinco años que han transcurrido desde entonces: ahora estoy familiarizada con la mayoría de autores y subgéneros que se han mencionado en estos seminarios y, aunque todavía no haya traducido ningún libro, gracias a que no he dejado de practicar, el resultado de mis ejercicios ha sido mucho mejor que aquella primera vez en la que no sabía muy bien lo que estaba haciendo.

Si se volviera a ofrecer este curso, se lo recomendaría sin dudar a cualquiera que tenga interés por la traducción de fantasía y ciencia ficción. Manuel sabe muchísimo sobre este tema y es un profesor excelente capaz de transmitir sus conocimientos de manera clara y amena. No solo se aprende, sino que además se disfruta mucho en compañía de colegas que comparten la pasión por estos géneros.


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